En contra del «equisde»

El lenguaje, a veces, se infravalora. Puede ser nuestra carta de presentación y un reflejo de nosotros mismos, la imagen que proyectamos al resto del mundo.

Hoy en día nos comunicamos principalmente a través de aplicaciones de mensajería instántanea y la forma que elegimos para hacerlo dice muchísimo de nosotros. ¿Por qué optar, entonces, por una manera descuidada e insulsa? Tampoco es cuestión de ponerse a escribir parrafadas interminables ni de creerse James Joyce, pero me exaspera que, en pleno 2018, aún haya gente escribiendo «xD» como respuesta válida ante cualquier mensaje.

Cada vez que lo leo creo que estamos todavía en la época de messenger, cuando la realidad es que hace tiempo que dejó de existir. Y no, a mí, desde luego, no me parece una respuesta adecuada.

¿xD?

¿Qué se pretente comunicar con eso?

También le pido al mundo que se le dé la importancia que se merece a la gramática. Las tildes y los signos de puntuación son gratis (al menos lo eran la última vez que lo comprobé) y tampoco estamos jugando al “compro vocal”. Así que, por favor, pensadlo dos veces antes de darle a «enviar» y actuad con cabeza.

Además, tenemos a nuestra disposición un amplio catálogo de emojis coloridos al que darle uso; pero no solo eso, lo más importante es que nuestro idioma tiene un extenso y rico léxico con el que nos podemos lucir.

Así que permitidme que me indigne si alguna vez me contestáis con esa infamia a mi elaborado whatsapp.

Prefiero el silencio.

 

 

 

 

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