Como en casa

He vuelto un millón de veces a lugares a los que llamé hogar, pero en ninguno de ellos me sentí igual que me siento cuando me abrazas.

De improviso, con calidez, haciéndome sentir segura.

Desde hace ya unos años entiendo eso de que tu hogar está en aquel lugar donde tienes el corazón (de manera metafórica, claro, no nos vayamos a poner gore ahora). Estés donde estés, me llevas contigo, como una casa móvil.

Y somos movimiento aunque, paradójicamente, cada día que pasa sentamos nuestros cimientos.

Además, nos hemos convertido expertos en saber arreglar las grietas que aparecen con el paso del tiempo.

Y, por supuesto, hemos aprendido a pintar las paredes de nuestros colores favoritos.

Brillantes, alegres, que iluminan.

Como tus ojos cada vez que me miran.

 

 

 

Share on Facebook8Share on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *